Hagámonos el amor.

Hace poco estuve pensando mucho en la frase de Buda que dice; “Si quieres conocer el pasado, entonces mira tu presente que es el resultado. Si quieres conocer tu futuro mira tu presente que es la causa”. y saben que cuando la escuché pensé que eran unas palabras muy sabias, pero por alguna razón, la frase no se fue de mi cabeza y comencé a darme cuenta que tenía que observarla y  comprenderla, de otra forma, quedaría como lo que era: palabras de un sabio para un sordo necio.

Cuando leemos o escuchamos frases que encierran cierta sabiduría, muy pocas veces realizamos el concepto de estas palabras. No las digerimos conscientemente. Y esa frase despertó en mi una observación profunda hacia mi presente y saben, me di cuenta de lo poco que agradezco mi maravillosa vida y lo poco que me amo a mi misma.

Así que empecé a hacer un ejercicio muy simple, empecé a hacerme el amor. Claro que la verdad no surgió de observar la frase sino de digerirla.

Una hermosa mañana con unos 13°o 14°Celsius me fui a bañar. Mientras me bañaba en modo automático, repasaba mentalmente todo lo que tenia que hacer. Llegó la hora del jabón y lo esparcí por mi cuerpo sin miramientos, sin percatarse realmente de lo que hacía pues tenia la cabeza llena de ideas; en medio de esa lluvia de pensamientos recordé la frase de Buda, y me di cuenta de lo dispersa que estaba del momento presente. Noté incluso lo poco que miraba mi propio cuerpo mientras me bañaba!

Así que empecé a enjabonar cada pedacito de mi misma con conciencia. Toqué cada dedo, cada ángulo y pliegue, y agradecí a dios por mí. Noté todos mis lunares y vellitos, note mi piel y lo abandonada que la tengo, note mis venas y la sangre que corre por ellas, escuché mis latidos y mi respiración, noté mis articulaciones y músculos y simplemente me dejé inundar por ese mágico y magnífico momento presente.

Agradecí mi cuerpo completo, sano, hermoso. Con cada una de sus “imperfecciones” y me di cuenta de lo afortunada que soy por habitar en un templo como el mío. Me amé!

Pasamos por alto lo abundantes y prósperos que somos por el mero hecho de tener el cuerpo que tenemos. Con sus kilos de más o de menos, con sus pliegues o gorditos, con arrugas o sin ellas, con todo. Es gracias a nuestro cuerpo que evolucionamos, gracias a él, transmitimos las experiencias a nuestra alma. Gracias a el nutrimos nuestro espíritu.
Nuestro cuerpo, nuestro templo, es absolutamente lo único que realmente podemos controlar en este mundo.
Al salir del baño me sentía renovada. Como si hubiera despertado la consciencia de mi. Sentía un profundo amor y respeto hacia mi cuerpo y hacia sus funciones. Hacia todos mis sistemas y órganos.
Desde ese día cada que me baño o me aplico crema o voy a dormir o no sé, simplemente cuando siento que es el momento del día, agradezco, amo y tomo consciencia de mi cuerpo de las miles de posibilidades que tengo gracias a él.
Mi presente, mi aquí y ahora se mueve y funciona gracias a lo que hago conmigo misma. Yo los invito a analizar lo siguente:
En estos momentos de tu vida, eres totalmente consciente de tu cuerpo?
Cuando comes, eres consciente?
Te ejercitar (en lo que sea) por ti o por lo que digan otros?
Escuchas realmente a tu cuerpo?image

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